Joyas y hombres

Quizás le sorprenda saber que las primeras joyas que usaron los hombres datan de la Edad de Piedra.

Estaban hechas de colmillos, garras, venas y piel. También se han descubierto incrustaciones y decoraciones de objetos de coral en tumbas celtas del período La Tène (450-25 a. C.).

Reflejaban el estatus de sus dueños y servían como signo distintivo o amuleto.

Han pasado miles de años desde entonces, pero las creencias y valores de nuestros antepasados ​​aún perduran sin que nos demos cuenta, influyendo en cómo las personas los usan. Incluso las nuevas tendencias, si nos fijamos bien, reflejan costumbres olvidadas.

Garras, cuernos y colmillos servían como tótems, símbolos de clan, indicadores de la fuerza de un guerrero o del deseo de adquirir el poder de una bestia muerta o de un enemigo. Más tarde, sirvieron como marcadores en la sociedad civilizada. Las diferencias más notables se encuentran en las joyas de jefes, gobernantes y sacerdotes. Para la élite gobernante, las condecoraciones se convirtieron en un símbolo del poder de un monarca, un indicador de su riqueza y derecho al trono. Las excavaciones en Egipto y Mesopotamia lo atestiguan claramente. Para sacerdotes y chamanes, los accesorios que se usaban alrededor del cuello, las manos y la cabeza tenían un significado sagrado.

El siglo XVIII desató la imaginación humana: oro, plata, platino, coral y todo tipo de piedras preciosas adornaban collares, brazaletes, anillos y hebillas, exhibiendo la riqueza y el poder de sus dueños. Los anillos de sello servían como sellos personales, permitiendo la ejecución de contratos escritos y firmados. Los arqueros protegían sus dedos con anillos anchos, y los monarcas los usaban como símbolos de poder. Un anillo también podía servir como pago por un servicio; era una especie de moneda y un símbolo de ascenso profesional. La funcionalidad de los brazaletes también tiene su historia. Un brazalete con púas servía como arma adicional en el combate con espadas. Grandes piezas de cuero para los antebrazos protegían a los guerreros de los golpes de espada. Un joven marinero tenía derecho a usar un anillo después de cruzar el ecuador.

Como pueden ver, la joyería masculina tiene una historia rica y fascinante. Hoy en día, el hombre moderno usa joyas. Por ejemplo, Cyril Lignac ("Tous en cuisine") o François Busnel ("La grande librairie") no tendrían la misma personalidad sin sus pulseras y anillos. El coral es perfecto para hombres elegantes y para cualquiera que aprecie la joyería artesanal y quiera añadir un toque único a su look.

Combinados con otros artículos sin duda enfatizarán su masculinidad y se convertirán en su imagen de marca.

Nuestra colección está diseñada así: coral crudo que resalta la elegancia y sensibilidad del hombre .

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